No te imaginabas que algo tan invisible como tu tiroides pudiera llegar a cambiar tanto tu vida.
Hace tiempo que convives con un cansancio constante que no se va aunque duermas, con esa niebla mental que no te deja concentrarte y con síntomas que parecen no tener explicación clara. Has llegado a pensar que ya no eres la misma de antes, que tu cuerpo te está fallando y que ya no puedes confiar en él. Te frustra sentirte limitada en cosas cotidianas, incluso en momentos en los que antes disfrutabas.
Tus análisis dicen que todo está dentro de lo normal, pero tú sabes que algo no está bien. Y cada vez que un médico te dice “estás bien”, duele más porque no refleja lo que realmente sientes. Empiezas a preguntarte si serás capaz de recuperar la energía que tenías antes.



